Un gerente llevó globos a su trabajo, y le regaló uno a cada empleado. Después, ordenó que anotaran sus nombres en su globo, los dejaran en el suelo, y abandonaran la sucursal. Una vez que estuvieran fuera de la tienda, les dijo: «Tienen 5 minutos para que cada uno encuentre el globo que lleva su nombre». Los empleados entraron y buscaron, pero se terminaron los 5 minutos, y nadie pudo encontrar el suyo. Luego, el supervisor les dijo: «Ahora tomen cualquier globo, y entréguenselo al dueño del nombre que lleva anotado». En apenas un par de minutos, todos los empleados ya tenían el suyo en la mano. Finalmente, dijo el gerente: «Equipo, los globos son como los negocios.

Nadie va a encontrar el éxito rápido buscando su bienestar solamente. En cambio, si cada uno se preocupa por el éxito de su compañero y de su equipo, su negocio alcanzará el éxito antes de lo que se imaginan».

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Durante la ocupación de Okinawa, un Samurai que le había prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para cobrarlo a la provincia Itoman, donde vivía el pescador.No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por su mal genio.El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo.A medida que se daba cuenta de que se estaba escondiendo se iba enfureciendo.Finalmente, al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo protegía de la vista. En su enojo, desenvainó su espada y le gritó: ¿»Qué tienes para decirme»?.El pescador replicó, «Antes de que me mate, me gustaría decir algo. Humildemente le pido esa posibilidad.» El Samurai dijo, «Ingrato! Te presto dinero cuando lo necesitas y te doy un año para pagarme y me retribuyes de esta manera. Habla antes de que cambie de parecer.»»Lo siento», dijo el pescador. » Lo que quería decir era esto: Acabo de comenzar el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el precepto: “Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano.»El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple pescador. Envainó su espada y dijo: «Bueno, tienes razón. Pero acuérdate de esto, volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero.» Y se fue.Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre, estaba a punto de anunciar su regreso, cuando se vio sorprendido por un haz de luz que provenía de su habitación, a través de la puerta entreabierta.Agudizó su vista y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido y explotando de ira se dio cuenta de que era un samurai!Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de la habitación. Levantó su espada preparándose para atacar a través de la puerta, cuando se acordó de las palabras del pescador: «Si tu mano se alza, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza restringe tu mano.»Volvió a la entrada y dijo en voz alta. «He vuelto». Su esposa se levantó, abriendo la puerta salió junto con la madre del Samurai para saludarlo. La madre vestida con ropas de él. Se había puesto ropas de Samurai para ahuyentar intrusos durante su ausencia.El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo nuevamente el largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas vio al Samurai, este salió corriendo y le dijo: «He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo darle las gracias!»El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo: «Quédate con tu dinero. No me debes nada. Soy yo el endeudado.»

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En la tribu bodi, en el valle del rio Omo (Etiopía) el prototipo de hombre es el mas panzón, es decir, los más deseados para encontrar matrimonio son aquellos que tienen una mayor panza. Esta tribu realiza una competencia anual llamada » ka «el», donde el ganador es aquel que logra la mayor panza después de beber únicamente sangre y leche de vaca durante seis meses, el que triunfa se convierte en rey por un día y pueden elegir a cualquier mujer de la tribu.

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Una anciana se subió a un autobús y tomó su asiento. En la siguiente parada, una jóven mujer, fuerte y gruñona subió y se sentó bruscamente junto a la anciana, golpeándola con sus numerosas bolsas.
Al ver que la anciana se mantenía en silencio la jóven le preguntó por qué no se había quejado cuando la golpeó con sus bolsas?
La anciana respondió con una sonrisa:

  • «No es necesario ser mal educada o discutir sobre algo tan insignificante, ya que mi viaje a tu lado es tan corto porque me bajaré en la próxima parada…»
    Esta respuesta merece ser escrita en letras de oro:
    «No es necesario discutir sobre algo tan insignificante, porque nuestro viaje juntas es muy corto…»
    Cada uno de nosotros debe comprender que nuestro tiempo en este mundo es tan corto, que oscurecerlo con peleas, argumentos inútiles, celos, no perdonar a los demás, el descontento y una actitud de averiguación constante es una ridícula pérdida de tiempo y energía.
    ¿Alguien rompió tu corazón? Tranquilízate. El viaje es muy corto. ¿Alguien te traicionó, intimidó, engañó o humilló? Tranquilízate. Perdona. El viaje es muy corto.
    Alguien te insultó sin razón? Tranquilízate. Ignora. El viaje es muy corto.
    Cualesquiera que sean los problemas que alguien nos traiga, recordemos que nuestro viaje juntos es muy corto.
    Nadie sabe la duración de este viaje. Nadie sabe cuándo llegará su parada. Nuestro viaje juntos es muy corto.
    Vamos a apreciar a amigos y familiares. Seamos respetuosos, amables y perdonémosnos los unos a los otros. Vivamos llenos de gratitud y alegría. Después de todo, nuestro viaje juntos es muy corto!
    Deseo que tengas un viaje agradable por este mundo y que tus sueños se cumplan, tus éxitos se multipliquen y que disfrutes plenamente con quien te toca y quieras viajar.
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Hay registros de que el fruto ya estaba en Ecuador desde hace 8 000 años. El camino para determinar este dato empezó en el 2014, con una investigación del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), a través de la Unidad de Laboratorio y Análisis. Por otro lado, en el 2015 arrancó el proyecto de cine documental denominado La Ruta del Ají. En el 2019 ambas propuestas se juntaron. La investigación incluye la documentación de saberes ancestrales relacionados con el cultivo y consumo del producto, así como parte de la cultura de los pueblos. Los registros más tempranos de ají se han encontrado en el área arqueológica de Cubilán, en Oña, provincia de Azuay, en la parte sur de la cordillera de Los Andes. Luego en sitios como Loma Alta y Real Alto, en el suroeste del país. En el primero se recuperaron almidones de ají de muestras de sedimentos, piedras de moler y residuos de comida en fragmentos de vasijas, de hace 6 000 años. En el segundo, en piedras de moler que provenían de un centro ceremonial de hace 5 000 años. Martha Romero, responsable de la Unidad y parte del proyecto, explica que antaño había pequeños grupos de personas, esencialmente nómadas, y que vivían de la caza y la recolección de productos silvestres. Estos ya encontraron y consumían ají. Para que se haga una idea, era como la variedad pequeña que se ingiere en Manabí. Con el tiempo se dieron cuenta de que podían empezar a cultivar ciertos productos, claro, a pequeña escala. Incluso, dice Romero, se encontraron relatos que dan cuenta de que los españoles identificaron el consumo de ají entre los originarios de estas tierras y estaba entre los productos fundamentales, junto con el maíz y la coca. Quisieron limitarlo. Está asociado con calor y energía. La historiadora Rita Díaz añade que se usaba también para la preparación de bebidas energéticas. Y fue escogido para formar parte de los productos entregados en calidad de tributo, tanto en la época Inca como durante la colonia. Se encontró datos de actos rituales relacionados con la iniciación o el nacimiento. En la muerte, por ejemplo, se practicaba el ayuno de ají. Este aparece como parte de la ofrenda funeraria junto a semillas de algodón, achiote, maíz, fríjol común, guayaba y granadilla. La abstinencia también se dio en casos como la caída de un rayo en los indígenas de Chunchi. Díaz refiere que el doctor Eduardo Estrella alude al uso del producto para el diagnóstico y el tratamiento del mal aire, mal de ojo y el espanto. Si se trata del último padecimiento, se limpia el cuerpo del enfermo con ají caliente, este cambia de olor y se ven unas manchas negras. Se da en todo tipo de terrenos con preferencia en las zonas húmedas, valles interfluviales y bosques. Y crece desde el nivel del mar en las islas del Pacífico sur hasta los 2400 msnm en la zona ecuatorial de los Andes. Romero comparte que la premisa es conseguir recursos para continuar con la investigación, concretar el documental y, además, se espera motivar el estudio del ají en otros países

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«KINTSUGI»

En el Japón existe una tradición Milenaria llamada Kintsugi, en la cual se reparan objetos rotos con oro en polvo y pegamento. Por lo tanto los objetos que se reparan de esta forma son más valiosos para sus dueños. Ellos piensan que «las cicatrices» son parte del objeto y representan un momento único en su vida. En lugar de ocultarse deben ser motivo de orgullo. Estos objetos «rotos» se vuelven más hermosos después de ser reparados.

las cicatrices» son parte del objeto y representan un momento único en su vida. En lugar de ocultarse deben ser motivo de orgullo

El Kintsugi también es una filosofía de vida, las personas rotas no se descartan, ni se desechan; se reparan y sus cicatrices al igual que los objetos reparados con Kintsugi las hacen más valiosas y bellas.

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