Resulta que el personaje de Batman, existió en la vida real, su nombre era Bill Smith, originario de Suffolk, Inglaterra, emigró a New York en 1870, trabajando en una carnicería, se dedicó a perseguir malvivientes y rateros en la noche , tenía un joven ayudante llamado Robin…Era conocido y respetado hasta por la policía en los vecindarios de NYC. Murió de hipotermia en febrero de 1896. La gente del comic business se robaron la historia real y crearon el personaje…Batman fue real y usaba barba…. La historia aparece en un diario escrito por su ayudante Robin, que incluyó la fotografía terminando con esta frase “Everyone locally has heard of this Batman. He walks the streets at night and the gangsters, the thieves, the drunkard vagrants all keep their distance.”It adds: “He is the vengeance. He is the night. He is Batman.”

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Durante la visita a un hospital psiquiátrico, uno de los visitantes preguntó al director:

  • ¿Cuál es el criterio por el cual deciden quién necesita ser hospitalizado aquí?

El director respondió:

  • Nosotros llenamos una bañera con agua y le ofrecemos al paciente:
  • una Cuchara, un Vaso y un Balde y le pedimos que la vacíe. De acuerdo con la forma en que él decida vaciarla, decidimos si lo hospitalizamos o no.
  • ¡Ah! Ya entendí.
  • Una persona normal usaría el balde, que es más grande que el vaso y la cuchara, dijo el visitante.
  • ¡No! -respondió el director.
  • Una persona normal sacaría El tapón del desagüe.
    ¿Qué prefiere usted?
    ¿Habitación particular o compartida?
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El enojo y sus maneras.

El Buda estaba sentado debajo de un árbol hablando con sus discípulos cuando un hombre se acercó y le escupió en la cara.Él se limpió y le preguntó al hombre: “¿Y ahora qué? ¿Qué quieres decir ahora?” El hombre estaba muy desconcertado porque él no esperaba que el Buda le preguntara, “¿Y ahora qué?” Este hombre no había tenido una experiencia así en su pasado. Él había insultado a mucha gente y todos se habían enojado y habían reaccionado. Y, cuando eran cobardes y débiles, le sonreían, tratando de calmarlo. Pero Buda no era como ninguna de esas personas; no se enfadó, ni de ninguna manera se sintió ofendido, ni de ninguna manera era un cobarde. Solo le preguntó: “¿Y ahora qué?” No hubo reacción por su parte.Pero los discípulos de Buda se enojaron, y ellos sí reaccionaron. Su discípulo más cercano, Ananda, dijo: “Esto es demasiado. No podemos tolerarlo. Él tiene que ser castigado por ello, si no todo el mundo va a empezar a hacer cosas como esta.”Buda dijo: “Ustedes guarden silencio. Él no me ha ofendido, pero ustedes sí me están ofendiendo. Él es nuevo, un extraño. Debe haber escuchado de la gente algo sobre mí para que este hombre sea un ateo, un hombre peligroso que saca a la gente fuera de su camino, un revolucionario, un corruptor. Y él puede haberse formado una idea, una noción de mí. No me ha escupido a mí, él ha escupido su noción de mí. Ha escupido en su idea de mí, porque no me conoce en lo absoluto.” “Si ustedes piensan profundamente”, dijo Buda, “él ha escupido a su propia mente. Yo no soy parte de ella, y puedo ver que este pobre hombre debe tener algo más que decir, porque esta es una manera de decir algo. Escupir es una manera de decir algo. Hay momentos en los que ustedes sienten que el lenguaje es impotente: cuando aman profundamente, cuando sienten ira, cuando sienten odio, cuando están en oración. Hay momentos intensos cuando el lenguaje es impotente. Entonces ustedes tienen que hacer algo. Cuando uno está enojado, intensamente enojado, uno golpea a la otra persona, la escupe: uno está diciendo algo. Yo lo puedo entender. Él debe tener algo más que decir, es por eso que le estoy preguntando, “¿Y ahora qué?” ¡El hombre estaba aún más confundido! Y Buda dijo a sus discípulos: “Yo estoy más ofendido por ustedes porque ustedes me conocen, y han vivido durante años conmigo, y aun tienen esta reacción.”Desconcertado, confundido, el hombre regresó a su casa. No pudo dormir en toda la noche. Ya no le era posible dormir más de la manera sosegada como solía dormir antes. Una y otra vez revisaba mentalmente su experiencia con el Buda. No podía explicarse a sí mismo lo que había sucedido. Todo su cuerpo temblaba, sudando y empapando las sábanas. Nunca se había encontrado con un hombre así; el Buda había destrozado toda su mente y todos sus patrones, todo su pasado.A la mañana siguiente volvió. Se arrojó a los pies de Buda. Y Buda le preguntó de nuevo: “¿Y ahora qué? Esto, también, es una manera de decir algo que no se puede decir con el lenguaje. Al llegar y tocar mis pies, tú estás diciendo algo que no se puede decir normalmente, algo para lo cual todas las palabras son demasiado estrechas; no puede ser expresado con ellas.” Buda dijo: “Mira, Ananda, este hombre está de nuevo aquí, él está diciendo algo. Este hombre es un hombre de profundas emociones. ”El hombre miró a Buda y le dijo: “Perdóneme por lo que hice ayer. ”Buda dijo: “¿Perdonarte? Pero yo no soy el mismo hombre al que tú escupiste ayer. Fíjate que el Ganges siempre está fluyendo, nunca es el mismo Ganges. Cada hombre es un río. El hombre a quien escupiste ayer ya no está aquí. Me parezco a él, pero yo no soy ese hombre, ¡mucho ha sucedido en estas veinticuatro horas! El río ha corrido muchísimo. Así que no te puedo perdonar porque no tengo ningún rencor contra ti.” “Y veo que tú también eres un hombre nuevo. Puedo ver que no eres el mismo hombre que vino ayer pues ese hombre estaba enojado y me escupió, mientras que tú, hoy, estás haciendo una reverencia a mis pies, tocando mis pies. ¿Cómo puedes ser tú el mismo hombre? Tú no eres el mismo hombre, así que vamos a olvidamos de eso. Esas dos personas, el hombre que escupió y el hombre que fue escupido, ninguna existe ya. Acércate. Hablemos de otra cosa”.

Cada hombre es un río. El hombre a quien escupiste ayer ya no está aquí. Me parezco a él, pero yo no soy ese hombre, ¡mucho ha sucedido en estas veinticuatro horas

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Pedro Bedón y Díaz de Pineda (Quito, 1551 – Riobamba, 1621), llamado comúnmente fray Pedro Bedón, fue un fraile y pintor español de la Escuela Quiteña de arte que nació y vivió en la colonia americana de la Real Audiencia de Quito. Nació en 1551 en la ciudad de Quito, capital de la Real Audiencia homónima, como hijo legítimo del matrimonio conformado por Pedro Bedón y González de Agüero y Juana Díaz de Pineda, hermana del conquistador español Gonzalo Díaz de Pineda. Ingresó a los 12 años de edad a la comunidad de los dominicos en su ciudad natal, para después viajar a Lima para estudiar teología y filosofía. Fue alumno de los pintores italianos Bernardo Bitti y Angelino Medoro. En 1586 regresó a Quito y fue profesor de Teología y Arte. En 1592 apoyó al pueblo en la Revolución de las Alcabalas, fundamentando su actitud en los textos de Tomás de Aquino, por lo que fue desterrado a Bogotá y Tunja en 1593. ​En 1605 solicitó al Presidente de la Real Audiencia de Quito, Don Miguel de Ibarra la fundación de la ciudad de Ibarra, y el 28 de septiembre de 1606 dirigió los actos solemnes correspondientes a esa fundación. Misionero y maestro de novicios fundó el convento de la Recoleta en Quito, y los de Riobamba e Ibarra. Destacó también como pintor muralista de la Colonia y en 1617 fue nombrado Provincial de su Orden. Según noticias que se tienen, fray Pedro Bedón escribió algunas obras de importancia, pero la mayor parte ellas, lamentablemente ha desaparecido. Entre las que se conservan, es notable una «Vida del Padre Cristóbal Pardavé». Como artista de delicada sensibilidad, el padre Bedón creó obras de inigualable belleza, una de ellas es la «Virgen de Chiquinquirá» que está ubicada en el Monasterio de Santa Clara, en Quito, así como también la «Virgen del Rosario de la Peña» en la parroquia rural de Pungalà perteneciente al cantón Riobamba . «Pintor vigoroso y expresivo como lo demuestran sus cuadros murales y su impresionante «Vida del Beato Enrique Susón», así como sus viñetas ejecutadas para los libros cantorales del Convento de Santo Domingo de Quito, fray Pedro Bedón fue llamado por el pueblo el «Padre Pintor». Sus pinturas adornaron los claustros de San Pedro Mártir, de la Recoleta de Quito y del Rosario de Santa Fe, y se pueden considerar como los primeros frutos del arte indohispánico».

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En 2019 encontraron varios lingotes de oro valorados en 182.000 francos suizos (191.000 dólares) en un tren de cercanías en Suiza y hasta la fecha nadie los ha reclamado. Este misterioso hallazgo -u olvido- se dio el pasado octubre en un paquete dentro de un tren que cubría la ruta San Galo-Lucerna, de acuerdo con información de un medio local, en el que también se indica que no se ha podido encontrar al propietario, pese a las investigaciones.Se calcula que las barras encontradas de este metal serían dos y pesaría alrededor de 3,4 kg. Las autoridades del cantón de Lucerna han dicho que quien sea el propietario tiene cinco años para reclamar este oro y demostrar que es de su propiedad. Esto ocurre cuando en los últimos años el país está atrayendo a personas que se inclinan por el oro para inversión y es usualmente un lugar donde las personas con gran poder económico llevan su dinero por su fuerte secreto bancario.

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EN LOS AÑOS 1600 Y 1700

Al visitar el Palacio de Versalles en París, se observa que el suntuoso palacio no tiene baños.

En la Edad Media, no había cepillos de dientes, perfumes, desodorantes, y mucho menos papel higiénico. Los excrementos humanos eran lanzados por las ventanas del palacio.

En un día de fiesta, la cocina del palacio pudo preparar un banquete para 1500 personas, sin la más mínima higiene.

En las películas actuales vemos a las personas de esa época sacudirse o abanicarse…

La explicación no está en el calor, sino en el mal olor que emitían debajo de las faldas (que fueron hechas a propósito para contener el olor de las partes íntimas, ya que no había higiene). Tampoco era costumbre ducharse debido al frío y la casi inexistencia de agua corriente.

Solo los nobles tenían lacayos para abanicarlos, para disipar el mal olor que exhalaban el cuerpo y la boca, además de ahuyentar a los insectos.

Los que han estado en Versalles han admirado los enormes y hermosos jardines que, en ese momento, no solo se contemplaban, sino que se usaban como retrete en las famosas baladas promovidas por la monarquía, porque no había baños.

En la Edad Media, la mayoría de las bodas se realizaban en junio (para ellas, el comienzo del verano). La razón es simple: el primer baño del año se tomaba en mayo; así que en junio, el olor de la gente todavía era tolerable. Sin embargo, como algunos olores ya comenzaban a molestar, las novias llevaban ramos de flores cerca de sus cuerpos para cubrir el hedor. De ahí la explicación del origen del ramo de novia.

el primer baño del año se tomaba en mayo; así que en junio, el olor de la gente todavía era tolerable

Los baños se tomaban en una sola bañera enorme llena de agua caliente. El jefe de la familia tenía el privilegio del primer baño en agua limpia. Luego, sin cambiar el agua, llegaban los demás en la casa, en orden de edad, mujeres, también por edad y, finalmente, niños. Los bebés eran los últimos en bañarse. Cuando llegaba su turno, el agua en la bañera estaba tan sucia que era posible matar a un bebé adentro.

Los techos de las casas no tenían cielo y las vigas de madera que los sostenían eran el mejor lugar para que los animales: perros, gatos, ratas y escarabajos se mantuvieran calientes. Cuando llovía, las filtraciones obligaban a los animales a saltar al suelo.

Los que tenían dinero tenían platos de lata. Ciertos tipos de alimentos oxidaban el material, causando que muchas personas mueran por envenenamiento.

Recordemos que los hábitos higiénicos de la época eran terribles. Los tomates, siendo ácidos, se consideraron venenosos durante mucho tiempo, las tazas de lata se usaban para beber cerveza o whisky; esta combinación, a veces, dejaba al individuo «en el piso» (en una especie de narcolepsia inducida por la mezcla de bebida alcohólica con óxido de estaño). Alguien que pasara por la calle pensaría que estaba muerto, así que recogían el cuerpo y se preparaba para el funeral. Luego se colocaba el cuerpo sobre la mesa de la cocina durante unos días y la familia se quedaba mirando, comiendo, bebiendo y esperando a ver si el muerto se despertaba o no. De ahí la que a los muertos se les vela (velatorio o velorio), que es la vigilia al lado del ataúd.

Inglaterra es un país pequeño, donde no siempre había lugar para enterrar a todos los muertos. Luego se abrían los ataúdes, se extraían los huesos, se colocaban en osarios y la tumba se usaba para otro cadáver. A veces, al abrir los ataúdes, se notaba que había rasguños en las tapas en el interior, lo que indicaba que el hombre muerto, de hecho, había sido enterrado vivo.

Así, al cerrar el ataúd, surgió la idea de atar una tira de la muñeca del difunto, pasarla por un agujero hecho en el ataúd y atarla a una campana. Después del entierro, alguien quedaba de servicio junto a la tumba durante unos días. Si el individuo se despertaba, el movimiento de su brazo haría sonar la campana. Y sería «salvado por la campaña», una expresión utilizada por nosotros hasta hoy.

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El Hidromiel, la primera bebida alcohólica elaborada por el hombre

El hidromiel o aguamiel es una bebida alcohólica que se obtiene de la fermentación de agua y miel con un grado de alcohol de del 4% al 18%.

Se considera que fue la primera bebida alcohólica elaborado por el hombre, se tiene constancia de su consumo desde el siglo I a.C., los griegos, romanos, celtas y sajones le atribuían propiedades relajantes y digestivas. Incluso Julio César le tenía mucho aprecio a esta bebida.

los griegos, romanos, celtas y sajones le atribuían propiedades relajantes y digestivas

En la mitología nórdica, las Valkirias recibían a los guerreros muertos que llegaban al Valhalla con un cuerno de esta bebida. Además también se menciona que le dios Odín solo se alimenta de hidromiel, el elixir divino.

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Por Gabriel Fandiño

Los tres ecuatorianos que aparecen en la imagen participaron en la Segunda Guerra Mundial como soldados del Ejército de Estados Unidos. El desembarco aliado en Normandía fue un 6 de junio de 1944, a continuación aportamos con unos pocos datos del esmeraldeño Bernardino López Rumbea, quien hace 73 años desembarcó en Normandía, Francia, con las tropas aliadas que tomaron por asalto la Festung Europa (La Fortaleza Europa), enorme territorio continental ocupado por las tropas de Adolf Hitler.

El soldado López Rumbea pertenecía al VIII Corps APO 308, cuyas unidades desembarcaron escalonadamente en la playa Utah (Normandía) hasta el 15 de junio de 1944 y se desplegaron por la península de Cotentin, combatiendo en Cherburgo contra las tropas de la Alemania nazi, episodio bélico narrado en el reporte del general de división Troy H. Middleton.

Después de Normandía, el esmeraldeño avanzó junto al ejército a través de Bélgica, donde él y sus compañeros hicieron frente a la última ofensiva alemana, La Batalla de las Ardenas, en la zona occidental de la guerra. Bernardino estuvo presente también en Alemania, en los meses finales de la guerra.

el esmeraldeño avanzó junto al ejército a través de Bélgica, donde él y sus compañeros hicieron frente a la última ofensiva alemana, La Batalla de las Ardenas

Bernardino López Rumbea descendía de una familia que echó raíces en La Tola, Esmeraldas, desde 1854, según un columna de Luis López Estupiñán aparecido en diario La Hora. Su primer miembro, un universitario nacido en Bogotá, vino expulsado por la Guerra Civil que en aquel momento azotaba al vecino país. Bernardino pertenecía a la tercera generación de la familia y era bastante joven cuando emigró a Estados Unidos. Allí se enlistó en el ejército y, como ya vimos, participó en la Segunda Guerra Mundial

Fuente: Historia Militar Ecuatoriana

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